¿Porqué es necesario capacitarse de manera permanente?

Gustavo Pardo

Por Gustavo Pardo

Trabajo vinculado a las TI (Tecnologías de la Información) desde que tengo 18 años, digamos que son algo así como... unos cuántos años, nada más. Realmente me gusta mi trabajo y puedo asegurarte que es un ámbito de innovación permanente pero... un momento!, ¿a qué estoy apuntando?, lo que te toma muchas horas aprender hoy, dentro de seis meses ya no será algo novedoso, y dentro de un año, seguramente será desplazado por otra tecnología o una nueva versión (usualmente mejorada) de la misma. Por este motivo, en este rubro al menos, la necesidad de mantenerse al día investigando y capacitándose, ES PARTE del trabajo cotidiano.

Bien, alguien podría decir: "Ok, y ésto qué tiene que ver con el ministerio?!".

Es que justamente de eso se trata, también en el ministerio es necesaria la investigación y capacitación permanente. ¿Por qué?

 

Nuestro conocimiento es limitado

En primer lugar porque no sabemos TODO acerca de Dios (ni mucho menos!):

 

¡Qué profundas son las riquezas de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Qué indescifrables sus juicios e impenetrables sus caminos!
                                                                                                      Romanos 11.33
(NVI)

 

Por mucho que hayamos estudiado las Escrituras, siempre nos quedará mucho terreno por aprender, tanto en lo relacionado a la lectura y al estudio, como en nuestra relación de intimidad con nuestro Señor. Después de 16 años de casado, no hablo hoy con mi esposa de las mismas cosas de las que hablaba cuando estábamos recién casados. Nuestra relación ha ido creciendo, nos vamos conociendo más profundamente a medida que avanza el tiempo. Me parece que debería ocurrir exactamente lo mismo con nuestra relación con Dios. Es de esperar que nuestras oraciones no serán las mismas que las de hace 20 años, ¿no?... ¿verdad que no? Bueno, si no es así, estás en un buen lugar para comenzar el cambio!!!

Como ministros (léase siervos) de Dios, no podemos permitirnos entrar en un estado de fosilización (¿orgullito?) espiritual que nos impida avanzar hacia lo nuevo que Dios tiene para nosotros hoy:

 

Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad!
                                                                                                      Lamentaciones 3.23 (NVI)

 

Los fariseos y saduceos de la época de Jesús cayeron en el error de creer que porque conocían mucho acerca de las escrituras lo sabían todo, o casi; sin embargo, se les pasó por alto el hecho de que deberían haber profundizado su comunión con el Dios de las escrituras con el mismo afán con el que se esmeraron en conocer acerca de su palabra. Se quedaron cortos en el desarrollo de su intimidad con Dios. Nosotros cometeremos el mismo error si llegamos a pensar que porque conocemos las escrituras (o algo acerca de ellas) conoceremos a quien es, en última instancia, su autor (quien las inspiró).

No dejaremos de repetir hasta el cansancio de que nada vale conocer mucho de las escrituras si no conocemos a Dios. De la vereda de enfrente se ubican los que sostienen que no se puede conocer realmente a Dios sin las escrituras. Debemos entender que necesitamos igualmente de ambos conceptos, por un lado comprender que:

 

Él nos ha capacitado para ser servidores de un nuevo pacto, no el de la letra sino el del Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.
                                                                                                      2 Corintios 3.6 (NVI)

 

por el otro:

 

... pues por falta de conocimiento mi pueblo ha sido destruido.
"Puesto que rechazaste el conocimiento, yo también te rechazo como mi sacerdote. Ya que te olvidaste de la ley de tu Dios, yo también me olvidaré de tus hijos.
                                                                                                      Oseas 4.6 (NVI)

 

así pues:

 

pero para los que Dios ha llamado, lo mismo judíos que gentiles, Cristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios.
                                                                                                      1 Corintios 1.24 (NVI)

 

necesitamos ambas cosas, poder y sabiduría, al Espíritu y a su Palabra.

 

Una recomendación bíblica

En segundo lugar, las escrituras nos hablan de la necesidad del estudio, consideremos los siguientes pasajes:

 

Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.
                                                                                                      Hechos 2.42

 

Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido. Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad; porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera. Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida por todos. Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.
Esto manda y enseña. Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza. No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio. Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.
                                                                                                      1 Timoteo 4.6-16

 

Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.
                                                                                                      2 Timoteo 4.1-5

 

Claro, ¿no? Bien, todos pasajes del Nuevo Testamento, veamos a continuación algunos del Antiguo:

 

Aplica tu corazón a la enseñanza, Y tus oídos a las palabras de sabiduría.
                                                                                                      Proverbios 23.12

 

Compra la verdad, y no la vendas; La sabiduría, la enseñanza y la inteligencia.
                                                                                                      Proverbios 23.23

 

Recibid mi enseñanza, y no plata; Y ciencia antes que el oro escogido.
Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; Y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella.
                                                                                                      Proverbios 8:10-11

 

Hoy es común escuchar conversaciones (y lamentablemente discusiones también) entre creyentes sobre este tema planteando algo así como un contraste entre la vida espiritual y el estudio de las escrituras, este uso antitético es poco feliz, y, en mi opinión, fogoneado por el mismo infierno, ya que si logra implantar en nuestra mente la idea de que ambos conceptos son mutuamente excluyentes, habrá logrado de nosotros un creyente incompleto y sumamente limitado para ver cumplidos los propósitos y diseños de Dios en nuestras vidas.

Cuando la iglesia apenas estaba naciendo, Pedro parecía tener en claro que se debía predicar tanto el poder de Dios como su doctrina, ambas cosas fluían al mismo tiempo, los milagros y la enseñanza:

 

Y por mano de los apóstoles eran hechos muchos milagros y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón. Y de los demás, ninguno osaba juntarse con ellos; mas el pueblo los alababa grandemente. Y más creyentes se añadían al Señor, multitudes, así de hombres como de mujeres; tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y en lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos. Y aun de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; y todos ellos eran sanados.
...
Cuando los trajeron, los presentaron en el concilio, y el sumo sacerdote les preguntó, diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre. Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.
                                                                                                      Hechos 5.12-16, 27-29

 

En síntesis, es tiempo de dejar a un lado las contiendas acerca de qué es más importante, el estudio de la biblia, o el poder del Espíritu Santo, AMBOS aspectos de la fe son importantes y este es el tiempo de crecer en la fe:

 

pero para los que Dios ha llamado, lo mismo judíos que gentiles, Cristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios.
                                                                                                      1 Corintios 1.24 (NVI)

 

Partiendo de esta premisa hemos lanzado este sitio web, un lugar donde encontrar y compartir recursos para la edificación de nuestros hermanos y punto de encuentro para los que amamos al Señor Jesús y deseamos capacitarnos para servirlo en el poder del Espíritu Santo y con excelencia.

Próximamente, y Dios mediante, estaremos lanzando la Escuela de Entrenamiento Ministerial Cielos Abiertos, con el objetivo de capacitar personas para el ministerio prestando atención a ambos aspectos, poder y sabiduría, para lo que contaremos con un destacado grupo de apóstoles y profetas que nos ministrarán e impartirán de Dios sobre nuestras vidas.

Si estabas buscando un sitio como éste, no olvides registrarte, así podremos estar en contacto!

Te bendigo.

Gustavo Pardo

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