Acerca de la ley de matrimonio homosexual con adopción

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No siempre la historia la escriben sólo los que ganan; porque siempre una historia tiene dos finales: uno visible y otro espiritual. Como Jesús en la cruz. Y hay una historia para los que pelearon hasta el fin, los que pelearon la buena batalla, los que lucharon por sus ideales. Nuestras ideas quedaron bien claras el jueves 15 de abril en el recinto del Congreso, en una jornada donde se dictaminó el proyecto de Ley de matrimonio homosexual con adopción.

Por primera vez copamos buena parte del recinto con nuestros fieles hermanos, con nuestros principios y, hasta con la representación de la diputada Cynthia Hotton quien con dignidad e hidalguía soportó el agravio en diversas formas. Uno de los tantos hechos incomprensibles y absolutamente repudiables fueron los dichos de una Diputada Nacional, Fernanda Gil Lozano (Coalición Cívica) al plantear que “familia es mucho más que el sistema tradicional, patriarcal heterosexual compulsivo y capitalista”. “Estoy a favor de este proyecto y creo que debemos hacer un esfuerzo para animarnos a una vida de placer, de libertad, y no encapsular a la familia como una célula reproductora. Y si permitimos la unión entre dos personas del mismo sexo, ¿por qué no permitir la unión de tres o cuatro o cinco personas y, si yo tengo una relación con un perro y el perro está de acuerdo, por qué no? [?]”, dijo Gil Lozano, y el salón estalló en carcajadas propinadas por los representantes de las comunidades homosexuales (Ver - http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1254725&origen=NLInfoGral), mientras que nosotros siempre fuimos llamados al silencio por la diputada Vilma Ibarra (NE), quien presidía el encuentro.

Se nos trató de homofóbicos, pero saben que los evangélicos somos los que realmente trabajamos con y a favor de los homosexuales, las lesbianas y los travestis. Se nos pidió que “amemos como Jesús que amaba a todos por igual” y quién mejor que los cristianos evangélicos que llevamos el mensaje de amor de Jesucristo todos los días a los que les hace falta. Se nos trató de retrógrados, insensibles, y discriminadores cuando la primera discriminación retrógrada e insensible la hacen quienes intentan derribar la institución matrimonial de un hombre y una mujer, puesta por Dios, Creador de todo lo que existe. En fin. Cada uno sabe que interés defiende.

El nuestro es el de glorificar a Dios. Sus principios, Su palabra. Y tener esa voz profética que tanto decimos tener, pero que por diversas circunstancias no dejamos salir. Hoy es el momento de que así suceda. No queremos pasar desapercibidos. Como Iglesia de Cristo (y pueblo evangélico) queremos ser escuchados. No ser sólo espectadores de un puñado de decisiones que no se condicen con lo que dice Nuestro Señor. Si Dios nos puso para ser sal y luz (Mateo 5:13), es para lucir y mostrar El camino, La verdad y La vida. Debemos hacerlo con entusiasmo, con amor y con firmeza de representar los fundamentos y principios bíblicos que dan razón de ser a nuestra existencia.

Estamos en un período de la historia en dónde, como nunca antes, tenemos la oportunidad de proclamar y reclamar lo que es de Dios. El Evangelio nos insta a participar, a ser mansos como palomas. Y por eso soportamos el oprobio, las acusaciones, la discriminación, la descortesía de quienes no tienen en cuenta a Dios. Pero también debemos ser astutos. Para ello armamos una estrategia. Adentro en el recinto, quien suscribe (Pr. Rubén Proietti) y unos 80 líderes apoyamos la palabra de Hotton (única Diputada de la Nación que sostuvo un argumento basado en la Palabra de Dios) “El derecho de los niños de tener padre y madre, como todos los seres humanos tenemos, incluyendo los heterosexuales y los homosexuales. La defensa del matrimonio como lugar de continuidad de vida”. Y nos mostramos unidos, para que el mundo crea.

Afuera, en oración permanente y repartiendo folletos, estaban cientos de hermanos cantando y predicando junto al equipo del pastor Alejandro Rodríguez de JUCUM.

Para los que miramos con esperanza, es un comienzo. Un buen comienzo para dar una buena presencia cristiana evangélica.

Es tiempo de actuar. De manera que estamos convocando a una gran movilización el martes 20 a las 19 horas, porque el miércoles, el proyecto de Ley puede lograr media sanción de diputados. No faltes. Sumate con tu familia. Vayamos al Congreso a manifestar nuestro desacuerdo con humildad y mansedumbre, con amor, pero con firmeza convencidos que Dios es quien va delante de nosotros. Nuestro lema será la defensa de los más indefensos: los niños, como señaló Cynthia el jueves pasado, porque la aceptación de Matrimonio Homosexual con Adopción “le creará el problema al niño de tener que explicar que tiene una mamá y una mamá”. Nuestra pancarta será: “Un mensaje de los niños: queremos una mamá y un papá”.

Estamos en guerra espiritual y hay que estar en el frente de batalla. Los espero el martes en el Congreso.

Pr. Rubén Proietti
Presidente A.C.I.E.R.A.