Diez características de un sistema de fe tóxica

Bernardo Stamateas

Por Bernardo Stamateas

Extraído del libro: Intoxicados por la fe: Cómo ser libres de una religión tóxica y vivir una espiritualidad feliz.

  1. Los miembros del sistema se jactan de tener habilidades, entendimiento y conocimiento; prueba todo esto de que están de posesión de la verdad. Atacan a los demás por creer que son los únicos que se encuentran en el camino correcto. Citan las escrituras para motivar a los miembros, haciendo creer a los fieles que están sirviendo a Dios aunque en realidad están sirviendo a los intereses de sus líderes que se limitan a citar lo que les conviene. Los líderes tienen dones, revelación y autoridad y por lo tanto, nadie puede cuestionarles porque eso sería dudar de Dios. El líder o los líderes tienen un don especial que no tienen los demás miembros. En una iglesia sana, todos son iguales y especiales a los ojos de Dios.
  2. El líder es dictador y autoritario. No hay diálogo.
  3. Existe un pensamiento de ser los perseguidos. El mundo es malo, no somos como los del mundo. Atacan a los no-miembros y glorifican las actividades de su organización.
  4. Los sistemas tóxicos son de naturaleza punitiva. Confiesan delante de otros sus pecados. Expulsan o censuran y castigan en otras maneras. Los miembros creen que es difícil seguir a Dios.
  5. En un sistema tóxico los adictos tienen que dar el máximo servicio. Los miembros se gastan y no pueden pensar claramente; existe mucha inquietud. Cuando los líderes cometen errores buscan a un culpable para que ellos salgan siempre limpios.
  6. Por dentro de sí mismo se siente un vacío, pero al exterior presentan cara de felicidad y de paz.
  7. La comunicación proviene de arriba hacia abajo y nunca desde la base. No hay diálogo.
  8. Las reglas distorsionan el propósito de Dios. En el lugar de Dios, las reglas refuerzan la adicción, no fortalecen la relación o la fe en Dios. Todos hablan de lo mismo, se visten de igual manera. No hay espacio para la individualidad. La fe consiste en reglas y más reglas.
  9. En un sistema de fe tóxica, los líderes no son responsables ante los demás. Una persona que piensa que es solamente responsable para con Dios es una persona enferma.
  10. Categorizar a otros, generalizar, darles nombres, fabricar estereotipos para no hacer caso a sus creencias. Generalizan, quitan la individualidad de la persona y desacreditan sus creencias.

 

Otros párrafos del libro:

  • Sólo quien está seguro de lo que cree y en quien cree puede dialogar, oír ideas, respetar las creencias de todos y buscar una espiritualidad feliz. (p.15)
  • La religión mal enseñada y mal aplicada trae consecuencias. Nos puede afectar la vida y no precisamente de manera positiva. (p.33)
  • La gente rechazada también desarrolla un espíritu crítico: juzga, analiza, descalifica, cuestiona, opina -siempre negativamente- de todo lo que sucede; son personas que necesitan rebajar a los demás y automáticamente se sienten en un plano superior. (p.39)
  • Alguien le enseñó, como a muchos de nosotros, que los líderes religiosos no tienen debilidades ni problemas, y esta es la creencia tóxica que ha llevado a hombres de fe a ocultarse detrás de máscaras y mentiras. (p.48)
  • La religión inestable es la que vive sacrificándose por todo. (p.59)
  • Una fe sana enseña principios que te ayudan a disfrutar cada día más de la vida y relacionarte sanamente con los otros. (p.90)
  • Cuando una persona se abusa de nosotros espiritualmente, ya sea porque nos dice que no saldremos adelante, que Dios no nos va a bendecir, cuando hay legalismo y culpa, los muros espirituales se rompen [...] Las iglesias más tóxicas son las que generan culpa y a la vez prometen cosas que nunca van cumplir. (p.93)
  • La iglesia necesita una experiencia espiritual que no divida, que respete al otro, que no agreda, que de significado a la vida, que de paz y no culpa. (p.95)
  • Muchas de las personas que viven llenas de miedos y de inseguridades se esconden detrás de los ritos. [...] Los ritos sólo nos llenan de culpa, de una esperanza falsa, de una fe ilógica y tóxica. Sólo promocionan el sacrificio y el castigo. (p.106, 107)
  • Un líder sano inspira a la gente, influencia a la gente. Un controlador busca adeptos y manipula gracias al miedo y a la culpa. (p.133)
  • La fe toxica cree que el mundo es malo, que debemos alejarnos de él, que debemos meternos en una burbuja y que no debemos hablar con nadie excepto con aquellos que piensan igual que nosotros. (p.139)
  • La fe tóxica se caracteriza por prohibir, la fe sana no prohíbe nada, ayuda a hacerse cargo responsablemente de cada decisión que uno toma, asumiendo las consecuencias de cada acto. (p. 222)
  • Una fe débil tiene miedo a la investigación, a las preguntas. Una fe fuerte se permite preguntas y fomenta la aventura intelectual sin temor a que eso derribe la fe. (p. 224)