El pueblo que conoce a su Dios será fuerte y hará grandes cosas (parte II)

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Por Carlos Mraida

II. Un llamado a la fortaleza

 

Los diseños de Dios para su iglesia

El fin de año nos sacudió a todos con la venta de la famosa Catedral de Cristal, el edificio de la conocida iglesia protestante que reune a miles de personas en la ciudad de Los Ángeles, a la Diócesis Católica Romana de Orange. El artículo escrito por la nieta del fundador, el Doctor Robert Schuller, contando lo sucedido lleva como título: “El día que la Catedral de Cristal murió”.

Yo creo que es mucho más que la simple noticia de la venta de un edificio. Tampoco es un problema sólo de la Catedral de Cristal. Creo que es la muerte de un estilo de iglesia. Un estilo, que fue el patrón predominante de las iglesias evangélicas de las últimas décadas, pero que ya no es más pertinente. Es la muerte de un modelo de iglesia asimilada a la cultura, capturada por la cultura, en lugar de ser transformadora de la cultura.

Es la muerte de una iglesia “customizada”, diseñada según los gustos y preferencias de los supuestos “clientes”. ¡La iglesia ya ha sido diseñada por su Creador, y son sus diseños los que debemos seguir!

Nuestro texto dice: los que conocen a su Dios, serán fuertes. Nos hacemos fuertes cuando volvemos a los diseños de Dios como iglesia. Por eso declaro en el nombre de Jesús, que el pueblo de Dios está y estará cada vez más tomando en serio los diseños de Dios para su iglesia en una ciudad.

  • El diseño de la unidad. La iglesia una, misionando en unidad en cada ciudad.
  • El diseño de la iglesia santa. No santidad entendida como patrones de moralina. Sino una iglesia santa entendida como una iglesia no contaminada, no asimilada a una cultura gobernada por el anticristo del materialismo y el anticristo del espiritualismo politeísta y egocéntrico.
  • El diseño de la iglesia comunidad, familia. Lo que en la palabra profética del 1 de enero del 2011, llamé “redes trinitarias”. La gente que cada vez pasa más tiempo frente a las distintas pantallas, viviendo una realidad virtual, una vida on line, cada vez tiene más necesidad de reencontrar la vida real, la vida off line, el contacto amoroso, personal. Esta sociedad hiperindividualista, hace urgente una re-dinamización de la vida congregacional, no entendida como asistencia a cultos, sino redes de paternidad y mentoreo, de sanidad y de comunión significativa.

La nieta del fundador de la Catedral de Cristal, termina la nota diciendo: hoy recordamos que la iglesia no es un edificio. Yo agregaría, ni una institución, ni una organización, ni un imperio.

Queridos hermanos, asistimos a la muerte de un estilo de iglesia. ¡Pero no a la muerte de la iglesia! ¡Porque la puertas de la muerte y del infierno no prevalecerán ante el embate de la iglesia!

 

El avivamiento que viene

Por eso es que declaro que el Señor enviará de la mano de su iglesia en los próximos años un avivamiento. Porque la iglesia una, santa, sin manchas ni arrugas, la familia de Dios para un mundo despersonalizado, traerá el avivamiento con transformación integral.

Este año que hemos terminado, hemos dado un paso muy importante con los 40 días de oración y ayuno del que en todo el país, más de 500.000 creyentes participaron. Estoy seguro que los 40 días que encararemos este año, el avance será aún mayor. Porque tenemos que entrar en un nuevo nivel de intercesión, de clamor, por un avivamiento. El Plan La Argentina que Dios quiere, que nació en la ciudad de Buenos Aires, hoy ya está en 53 ciudades del país. ¡Estamos avanzando en los diseños de Dios!

La generación actual de creyentes, influenciada por el espíritu del anticristo, está perdiendo hasta la esperanza del avivamiento con transformación. En el mejor de los casos lo visualiza como una utopía en el presente. Los reinos del norte y del sur, la descristianización secularizante y la descristianización de la espiritualización egocéntrica han terminado con los sueños colectivos. Y la iglesia ha comprado esto. Y muchos están narcotizados, adormecidos, ya ni soñando con el avivamiento, resignados.

Giles Lipovetsky, uno de los sociólogos y analistas más destacados de nuestros tiempos dice: “ya no existe un mito colectivo, no existe un modelo de una ciudad resplandeciente, una ciudad nueva”.

Pero la Biblia dice que la Iglesia es ese modelo de ciudad resplandeciente, la iglesia es la ciudad nueva, la Nueva Jerusalén, el modelo de una nueva humanidad. Por eso resulta indispensable, dejar de creer que nuestro estancamiento lo solucionamos con nuevos programas. Bienvenido sea un nuevo énfasis en la evangelización que también está adormecida, y bienvenidos todos los métodos que nos permitan evangelizar mejor. Pero lo que el mundo necesita es un modelo de ciudad resplandeciente, un modelo de ciudad nueva.

 

El desafío a hacernos fuertes

Por eso además del desafío a la resistencia, hay un desafío a la fortaleza. Debemos hacernos fuertes, resplandeciendo, siendo las primicias de una humanidad nueva, donde los valores que pretendemos para la sociedad toda, los vemos encarnados en medio de la vida de la iglesia.

Nos hacemos fuertes por lo tanto, con un discipulado fuerte. Por favor, no estoy hablando de un nuevo material con otros versículos bíblicos, sino un discipulado de vida que se base en la Palabra. La gran mayoría del pueblo cristiano no ha sido formado en los principios bíblicos para vivir, para ser padres, esposos, trabajadores, administradores, gente sana emocionalmente. Por lo tanto frente a las presiones de la sociedad, se sienten tironeados, y muchos tienden a dejarse seducir.

Por eso la iglesia tiene que ser una escuela de vida, de forma tal que nuestra gente viva como Dios quiere. Para ello de una vez por todas tenemos que erradicar de nuestras iglesias, un Evangelio centrado en el hombre. Nuestra fortaleza no es que le digamos a la gente lo que quiere oír, sino que Jesús sea el centro de la vida de las personas. Es el tiempo de predicar la negación del yo, el tomar la cruz, y el seguimiento.

Por favor, queridos consiervos, pastores de la Argentina: ¡Basta de “comunicadores dinámicos”, y volvamos a levantar predicadores de la palabra, llenos del Espíritu! Basta de comunicadores que desean ser aceptados por la cultura, y levantemos profetas con un mensaje transformador de la cultura.

Por eso llamo en todo el país a hacernos fuertes en Dios y en sus diseños. Claro que el “otro evangelio”, el falsificado, tiene éxito, porque el diablo se encarga de promoverlo, y porque no tiene costo. Pero no produce vida abundante y eterna. Se trata de una vacuna. Se vacuna a la gente con un supuesto evangelio. Las vacunas consisten en aplicar una dosis pequeña de la enfermedad que se pretende combatir, para generar anticuerpos en el organismo. Así es con el evangelio trucho. La gente recibe una pequeña dosis de evangelio, para luego cuando se desilusiona porque no hay cambios profundos, entonces reacciona generando anticuerpos contra toda evangelización. Por eso tantos apartados. No están rechazando el evangelio, sino el evangelio falsificado. El evangelio egocéntrico.

Por eso ante el debilitamiento de la noción de verdad, hay que presentar hechos. Vidas que sean verdades objetivas de transformación, hechos de una iglesia que manifiesta hechos de amor, de servicio, que entonces hagan irrefutable la palabra predicada. Quiero decir que el debilitamiento de la verdad, es el debilitamiento de la verdad verbalizada, pero no encarnada. La verdad encarnada, sigue teniendo el mismo poder transformador.

 

Premisas que te hacen fuerte

Por eso, vos querido hermano hacete fuerte en Dios. No me refiero solamente a que te hagas fuerte, porque tengas una vida devocional. Eso es obvio, es lo elemental.

  • Hacete fuerte entendiendo que en Cristo estás muerto, y que vive Cristo en vos. Y entonces, en Cristo estás completo. Sos fuerte cuando reconocés tu identidad en Cristo, y el propósito para tu vida.
  • Hacete fuerte siendo cabeza de la realidad. Pero por favor, no cabeza según los criterios culturales del anticristo, como lamentablemente se ha entendido. Es decir, cabeza como poder, conquista. Esos son conceptos de una mentalidad asimilada a la cultura del anticristo. Dios quiere que te hagas fuerte en un discipulado que haga que en tu vida de todos los días puedas ser cabeza en tu ambiente, en tu realidad. Es decir, que ejerzas un liderazgo de servicio, de amor, de redención, de vidas cambiadas, de familias espléndidas, de administradores sanos. Acordate lo que dice Lipovetsky, “ciudad resplandeciente, ciudad nueva”.
  • Para esto tenés que ser fuerte en tu discipulado, porque si no vas a ser chupado por la cultura de los anticristos. Tenés que ser fuerte en el Espíritu Santo, buscándolo y siendo lleno de él cada día, para que él guíe cada aspecto de tu vida.
  • Tenés que ser fuerte en la Palabra, para que tengas claro los diseños de Dios para tu vida como hombre, para tu vida como mujer, como padre, como madre, como hijo, como trabajador, como líder, como administrador.
  • Tenés que ser fuerte siendo parte vital del Cuerpo de Cristo, la iglesia. Más que nunca hoy la iglesia tiene una importancia vital. El sistema de los anticristos, quiere aislarnos, para debilitarnos. Quieren hacernos creer que podemos vivir nuestra vida cristiana en soledad, congregándonos de vez en cuando, sin relación unos con otros, sin involucramiento en el Cuerpo, siendo meramente asistentes a cultos. Pero vos te vas a hacer fuerte en comunidad. El diablo pretende que seamos un ejército disperso, sin identidad de cuerpo, sin fuerza. Pero nosotros nos vamos a hacer fuertes juntos. Y le declaramos a las tinieblas, que cuando vengan contra vos para corromper tu vida para que reniegues de tu pacto con Dios, por un camino, como un ejército bien ordenado y compacto, tendrán que huir de tu vida por siete caminos. Porque si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto. Porque es el pueblo, no el individuo, sino “el pueblo que conoce a su Dios, será fuerte”.
  • Tenés que ser fuerte renovando tu pacto de obediencia con Dios. Vamos a pactar con Dios que no vamos a vender nuestra primogenitura al mercado, por un plato de lentejas. Las distintas versiones usan diferentes palabras para traducir kjalaccá: lisonjas, halagos, seducción, ganarse la simpatía. Es decir, el diablo te linsonjeará, intentará seducirte, ganar tu simpatía, corromperte con halagos. Así operan los medios de comunicación, así opera el mercado, te lisonjean. Se aprovechan de una sociedad enferma en su autoestima, para atrapar con lisonjas y halagos. Pero no saben que vos sabés quién sos en Cristo, que no pueden seducir tu yo, porque vos estás muerto. Ellos creen que estás vivo, que sos vos, pero lo que no saben es que Cristo vive en vos. Y que lo que vivís en la carne lo vivís en la fe del Hijo de Dios.

 

Afirmadores del Pacto

El enemigo quiere que seas un violador del Pacto, pero vos sos un afirmador del pacto. Porque lo que lo hizo fuerte a David, ante el gigante Goliat, fue que éste era un incircunciso, y David alguien que tenía el pacto con Dios encarnado. Por eso vos y yo nos hacemos fuertes, y ante los anticristos, ante el Goliat del sistema con todo su aparato de poderío económico, de poderío de medios, de poderío de influencias, y que desafía nuestro campamento cada día levantamos la pregunta: ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?

Los analistas seculares acuñaron un nombre para llamar a este sistema materialista. Lo llaman: filisteísmo. Así que nos ahorran de la explicación. Lo que tal vez no sepan es que lo que ocurrió en el pasado, volverá a ocurrir. Y es que el pueblo del pacto siempre vence a los filisteos.

Por eso le decimos al Goliat de hoy: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra, y toda la tierra sabrá que hay Dios en Argentina. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos.

Tu fuerza no está en lo que sos, ni en lo que tenés, ni en lo que sabés. Tu fuerza está en tu pacto con Dios. Por eso el enemigo quiere que lo transgredas, y te vuelvas un violador del pacto.

¡Pero por tus venas espirituales corre la sangre del nuevo Pacto, la sangre que te ha hecho más que vencedor, la sangre preciosa del Cristo Victorioso!

 

 

III. El llamado a hacer grandes cosas

La resistencia no es pasiva. La resistencia tampoco es sólo aguante. La resistencia cuando el pueblo de Dios se hace fuerte en él, se convierte en una influencia transformadora de vidas y de la realidad. Por eso quiero hacer el tercer llamado. Y es el llamado a la grandeza. Por eso nuestro texto dice: los que conocen a su Dios, serán fuertes y harán grandes cosas.

 

Grandeza o gordura

El crecimiento numérico es una de las características de una iglesia sana. Pero no es el fin único, ni el que se persigue a costa de cualquier medio, o sacrificando las otras dimensiones de la sanidad de la iglesia.

El sistema nos quiere imponer su ideas de grandeza. Y nos hace creer que una iglesia grande es sólo una iglesia numérica. Y la iglesia en Argentina ha creído esto. El resultado es que hoy lamentablemente no tenemos una iglesia grande, según Dios. Es decir, entendida la grandeza, como una iglesia creciente en su santidad, en su unidad, en su influencia y pertinencia en la sociedad, en la vida de sus miembros, y que además crece numéricamente.

Nuestra sociedad argentina cada vez más está esclavizada por el Reino del Norte, cada vez más secularizada, y cada vez más sometida al Reino del Sur, cada vez más con una espiritualidad sin Dios. El resultado es que no tenemos una iglesia grande y fuerte, sino una iglesia obesa. Con kilos suficientes como para que tengamos cada congregación nuestros propios programas eclesiales, pero anémica en cuanto a dar respuestas a las necesidades de la gente y de la sociedad como un todo.

Y cuando se entra en ese proceso de pérdida de pertinencia, también se produce el estancamiento numérico que toda la obra en Argentina está experimentando. Una iglesia que ya no crece, sino que engorda.

 

El llamado a la grandeza

Pero Dios nos llama a la grandeza, a hacer grandes cosas en su nombre. Como dice la versión King James: Pero el pueblo que conoce a su Dios, será fuerte y hará proezas. Dios nos llama a hacer proezas.

Frente a la globalización del gobierno del mercado y la globalización espiritualista, es el tiempo que manifestemos una globalización alternativa, la del Reino de Dios. Un Reino no sólo más allá de la historia, sino que se manifiesta poderosamente en esta realidad histórica por medio de una iglesia que presenta una resistencia proactiva de redención de la realidad.

La palabra que las versiones traduce como actuar, o hacer, es la palabra hebrea, asá, que también significa crear. Es el tiempo de crear grandes cosas.

Otro de los mejores analistas de nuestro tiempo Zygmunt Bauman, dice que estamos en medio de un vacío cultural en nuestro tiempo. En donde lo viejo, con sus valores ha muerto, y lo nuevo, está aún sin crearse. El movimiento de los indignados, es una muestra de esto. Las multitudes en todas las latitudes, saben lo que no quieren más, pero todavía no saben lo que quieren. Hay protestas pero no propuestas. En medio de este vacío, la iglesia de Jesucristo es la llamada a crear lo nuevo. A crear un nuevo orden, una nueva realidad.

Para que el Reino de Dios se extienda y establezca, necesitamos una grandeza nueva del liderazgo. La hora exige una estatura espiritual mayor en nosotros los líderes. Que nos pongamos de una vez por todas la Argentina al hombro. No con actitudes mesiánicas sino con disposición a dejar reinos personalistas, organizacionales, y asumir en unidad nuestro rol de autoridad espiritual de nuestras ciudades.

La grandeza de las acciones viene precedida de la grandeza de corazón. Isaías 54 nos llama a ensanchar el sitio de nuestra tienda. Pero Isaías 60, nos dice que esto está precedido por el llamado a ensanchar primeramente el corazón. O para decirlo en palabras de Isaías 54: el llamado a que no seamos escasos.

La hora, la dimensión de la batalla y de lo que está en juego, requiere una estatura espiritual mayor en el el liderazgo, una mentalidad no mezquina, un corazón ensanchado, una apertura no escasa. Este es el tiempo de que nos lancemos a las grandes cosas para el único Reino. Y esas grandes cosas no las podremos alcanzar separados, atomizados en la misión. Sino con una misión unida en cada ciudad.

Antíoco Epífanes encontró en Menelao un Sumo Sacerdote infiltrado, mezclado, su punto de apoyo, para atraer, para confundir y seducir a muchos judíos. El liderazgo evangélico, y principalmente el pastoral, tenemos que prestar una atención especial. Porque muy fácilmente la cultura reinante, con su hiperindividualismo y sus criterios de éxito mundano querrá capturarnos.

Pero Dios le ha dado a la Argentina la bendición maravillosa de un liderazgo pastoral precioso. No gente perfecta, pero sí gente que ama a Dios, y que como en ninguna otra parte del mundo está entendiendo el llamado a la unidad, como el requisito sine qua non para el avivamiento.

Y la grandeza del liderazgo nos guiará a la grandeza en el pueblo y en las acciones y emprendimientos. Porque juntos, vamos a hacer grandes cosas. ¡Vienen los años de las grandes cosas!

Nuestra resistencia al sistema y nuestra fortaleza en Dios, no consistirá en encerrarnos en nuestros templos y en nuestros programas eclesiales. Nuestra resistencia y fortaleza no es huir de la realidad. Como Nehemías decimos: ¿Un hombre como yo ha de huir? ¿Y quién, que fuera como yo, entraría al templo para salvarse la vida? No entraré. ¡Nuestra resistencia y fortaleza se manifestará en que en unidad haremos grandes cosas para Dios!

 

Crear levantando jóvenes

Se requiere también una creatividad despierta para presentar el eterno mensaje en formas que sean pertinentes y atractivas en nuestro tiempo. La única manera de que esto pueda hacerse realidad, es con un nuevo protagonismo de los jóvenes. Como dije en el último Retiro de Pastores de AOXV en Córdoba, resulta indispensable el levantamiento de una nueva generación de pastores menores de 30 años, que sirvan junto a los pastores mayores.

Los pastores mayores velaremos por la esencia del evangelio y de sus principios, por la visión del Reino de Dios. Pero se requiere de jóvenes que encarnen esas verdades eternas de maneras nuevas y relevantes para el hombre de hoy. Para que esto sea posible, se requiere que los pastores mayores ensanchemos nuestro corazón, que no seamos escasos, que nos multipliquemos en nuevos pastores en todo el país. Un llamado a la grandeza.

Y no sólo pastores jóvenes, sino la activación de todos nuestros jóvenes en los distintos ámbitos de la sociedad, con una estrategia clara de redención de todos los ámbitos de la realidad con los principios del Evangelio de Jesucristo.

No sólo resistiremos bien parados, no sólo nos haremos fuertes, sino que emprenderemos grandes cosas.

 

Grandes cosas en tu vida

Y vos querido hermano, también en tu vida personal, familiar, laboral, disponete a emprender grandes cosas. Porque tu vida le pertence a Cristo, tu vida está en el Reino. Y todas las áreas de tu vida, son parte del Reino de Dios. Así que cuando el Reino se establece, crece, se extiende, toda tu vida se establece, crece y se extiende.

Así que yo creo que vienen grandes cosas en tu vida. Grandes cosas en tu familia. Grandes cosas en tu economía. Grandes cosas en tu vocación. Grandes cosas. Pero no para que “llegues a ser”, sino porque ya sos y estás completo en Cristo. Ninguna de las grandes cosas que sucederán en tu vida este año, hará que seas más importante. Porque tu aprobación perfecta viene del Padre. Alcanzarás grandes logros en todas las áreas de tu vida, pero no como zanahorias del sistema que te quiere hacer vivir en servidumbre e insatisfacción permanente. Alcanzarás grandes cosas, grandes logros, porque vos ya sos en Cristo Jesús. Sos amado, aprobado, aceptado, redimido, perdonado, victorioso, motivo de alabanza de la gloria de Dios, su tesoro especial, la niña de sus ojos. Y como estás muerto, y Cristo vive en vos, el Excelente que vive en vos, mostrará su excelencia a través de vos.

Y creo, y declaro proféticamente, que cosas que no pudiste lograr en los años pasados, las alcanzarás este año. En tu familia verás las proezas de Dios.

El diablo querrá aniquilar tus sueños, pero no lo logrará. Querrá profanar tu santidad. Romper tu pacto, adulterar tu altar, tu entrega. Cancelar tus fiestas. Pero no podrá. Como Antíoco Epífanes, morirá en Babilonia, es decir en la cuna del sistema. No podrá avanzar hacia a vos.

Porque vos estás marcado, separado, santificado, hay muro alrededor de vos. El mercader caerá, el filisteo rodará por el campo. Egipto sufrirá todas las plagas y morirá sepultado en el Mar Rojo de la Sangre de Cristo, la sangre del Nuevo Pacto.

Porque viene un año de resistencia, de hacerte fuerte, pero viene, alabado sea su nombre un año en el que harás grandes cosas, y verás la grandeza de Dios en tu vida con proezas maravillosas.

 

¡Al Dios Uno y Trino sea toda la gloria!

 

Publicado originalmente en: Sitio web de la Iglesia del Centro.