La sanidad en el Nuevo Testamento

John Wimber

Por John Wimber

El número de sanidades de individuos registrados en el Antiguo Testamento no se compara con el número considerable detallado en el Nuevo Testamento. Durante sus tres años de ministerio, Jesús sanó muchas más veces el número de personas que las que fueron sanadas durante los 2000 años anteriores. Con la llegada del Mesías, hubo un desbordamiento efusivo de las misericordias de Dios; y con esto notamos que la enfermedad o la sanidad ya no es enfatizada como un medio de juicio por el pecado o una recompensa por la obediencia. Más bien, la enfermedad es vista como una extensión y un efecto del pecado, y por lo tanto es maligna en origen, y es una representación del reino de las tinieblas. Veremos que en la llegada de Jesús, el Reino de Dios vino con gran poder para confrontar y vencer la enfermedad, el pecado, la muerte y el diablo.

Sin embargo, esto no niega el concepto de sanidad del Antiguo Testamento, más bien es una revelación más amplia del plan de Dios que se está desenvolviendo. En reconciliar los conceptos de sanidad del Antiguo y el Nuevo Testamento, podemos decir que Dios todavía está sobre todo, y que aun el diablo está finalmente bajo el control de Dios, a veces siendo Su agente, aunque Dios mismo no tienta a nadie con maldad. La desobediencia y el pecado nos exponen a la debilidad, la enfermedad y la muerte; pero aun esto es un medio de disciplina para que no seamos condenados con el mundo (1 Corintios 11:28-32).

La mayor parte de esta sección será un estudio del Reino de Dios y la sanidad; pero antes que examinemos eso, debemos primero entender algo del trasfondo.

I. CÓMO ABORDAR EL NUEVO TESTAMENTO

A. El Antiguo Testamento describe el trato de Dios con Israel en esta vida con una esperanza profética y siempre aumentando que un día vendrá cuando Dios, como Rey, le hará una visita personal a Su pueblo («el día del Señor» - Malaquías 4:1-6), y entonces un nuevo Siglo o vida empezará. La estructura básica de los dos Siglos empieza a emerger – este Presente Siglo (Gálatas 1:4 – RVA) y el Siglo Venidero (Marcos 10:30; Lucas 18:30; Hebreos 6:5 – RVA).

B. Es importante conocer la estructura dualística básica de la Biblia (este Siglo y el Futuro Siglo) para tener un buen entendimiento de lo que está diciendo.

C. Desde el tiempo de Daniel, a través del tiempo entre los testamentos, hasta el Nuevo Testamento, los términos «Reino» y «Reino de Dios» llegaron a ser más y más prolíficos, el significado habiendo sido derivado de la monarquía. Así Daniel, por ejemplo, ve los dos Siglos en términos de reinos cuando interpreta el sueño de Nabucodonosor, «...en los días de estos reyes el Dios del cielo establecerá un reino que jamás será destruido ni entregado a otro pueblo, sino que permanecerá para siempre y hará pedazos a todos estos reinos.» (Daniel 2:31-45)

D. Con el incremento del concepto del Reino de Dios introduciendo un nuevo Siglo, también hubo un incremento del estar consciente del diablo y sus obras malvadas; el enfrentamiento cataclísmico entre la luz y las tinieblas – la interrupción de Dios en la historia con Su victoria sobre Satanás y sus huestes. Esto fue especialmente prominente en la llamada «literatura apocalíptica» (escrituras judías entre 200-100 a. C. que tenían un carácter revelador particular) la cual proveyó un desarrollo del pensamiento para el contexto del Nuevo Testamento, por ejemplo, Enoc 1:9 describe la solución al problema de maldad como cuando «el Señor venga con diez miles de Sus santos para ejecutar juicio sobre todos y para destruir a todos los impíos». Esto hace eco con 2 Tesalonicenses 1:7-10.

E. Ahora podemos definir el Reino de Dios como el reinado (o el gobierno) dinámico de Dios, la afirmación de la autoridad de Dios sobre el malvado y sus obras. En el Nuevo Testamento la estructura dualística del «Presente Siglo Malo» (Gálatas 1:4 – RVA) y el «Siglo Venidero» (Efesios 1:21 – RVA) es establecida, pero en una manera nueva. El Nuevo Testamento enseña que en la llegada de Jesucristo, el Siglo Venidero (Futuro) ha llegado al presente; el Reino de Dios se ha cumplido, pero no se ha consumado (o completado); así es tanto presente como futuro.
Somos parte del «ya» y del «todavía no». Por lo tanto, estamos viviendo constantemente en la tensión «escatológica» - ¡atrapados entre lo viejo y lo nuevo!

F. Como un ejemplo examinemos las siguientes Escrituras: Marcos 1:15 nos dice que «Se ha cumplido el tiempo. . .El reino de Dios está cerca.»; Mateo 12:28 sugiere que cuando demonios son echados fuera por el Espíritu de Dios, «el Reino de Dios ha llegado a ustedes»; Lucas 17:21 dice que «el Reino de Dios está entre ustedes»; 1 Corintios 10:11 nos dice que «el fin de los tiempos» o el cumplimiento de los siglos ha llegado a nosotros; mientras que Hebreos 6:5 nos informa que hemos probado los poderes del mundo o el siglo venidero. En contraste a estas Escrituras que nos
revelan que el Reino está presente, hay Escrituras como 1 Corintios 15:24 que revelan que el Reino es todavía Futuro. Allí Pablo dice, «Entonces vendrá el fin, cuando Él entregue el reino a Dios el Padre, luego de destruir todo dominio, autoridad y poder.»

G. El Nuevo Testamento se escribió desde este punto de vista: el solapar de dos Siglos. El Reino de Dios había interrumpido a la historia humana y ahora estaba extendiéndose como levadura y creciendo como una semilla. Abordar el tema de esta forma nos ayuda a tener un entendimiento correcto de la sanidad en el Nuevo Testamento, o sea, la sanidad debe ser interpretada a la luz del Reino de Dios.

 

II. EL REINO DE DIOS Y LA SANIDAD

Sanidad desde la perspectiva del Reino de Dios es vista como algo que abarca todo e es inclusivo, en vez de «sanidades» específicas. Nos concentraremos en el aspecto que abarca todo.

A. LA SANIDAD ES EL ESTADO ÍNTEGRO DE LA PERSONA EN SU TOTALIDAD Y DE SU ENTORNO.

1. En el Siglo Venidero estaremos totalmente íntegros y en un entorno recientemente creado (Apocalipsis 21:3-5).

2. Con la llegada de Jesús, esta redención a un estado íntegro ya ha empezado (2 Corintios 5:17).

3. Tenga en cuenta que «sanidad» es a menudo la misma palabra griega, sozo, que también se traduce «salvación», y básicamente significa «salvados de estar bajo el poder del diablo y restaurados al estado íntegro del orden y el bienestar de Dios por el poder del Espíritu de Dios», por ejemplo, los diez leprosos fueron sanados y limpios en Lucas 17:14, 17; y Jesús dice que su fe le había salvado (sanado – ver nota en NVI) (v. 19). Sanidad (salvación) no sólo es usada en cuanto al estado íntegro físico o espiritual, sino también para todo otro aspecto de la vida y del entorno humano que está en alguna manera bajo el poder o la influencia del diablo (Lucas 4:18). Sanidades, en este sentido todo-inclusivo, son señales de la presencia y el poder del Reino de Dios (Lucas 7:19-22).

B. LA SANIDAD ES LIBERACIÓN DEL PODER Y LA INFLUENCIA DEMONÍACA

1. En el Siglo Venidero no habrá ninguna presencia maligna –Satanás será juzgado y echado fuera. Jesús ya ha cumplido esto en principio (Juan 12:31).

2. La expulsión de demonios es la forma más directa y dramática de confrontación entre los dos reinos (Mateo 12:28).

3. Los demonios gritaron en terror cuando vieron a Jesús, «¿Has venido aquí a atormentarnos antes del tiempo señalado?» (Mateo 8:29; Marcos 1:24)

4. Por causa de la naturaleza severa de este aspecto de sanidad, Jesús recalcó la necesidad de una restauración compasiva para la recuperación completa «no sea que la casa quede desocupada y otros siete demonios más malvados regresen» (Mateo 12:43-45).

5. Sin embargo, la sanidad en el Reino de Dios es mucho más amplia que echar fuera demonios –Jesús vino a destruir las obras del diablo (1 Juan 3:8).

6. En Lucas 11:21-22, se nos da una ilustración de esto:

a. Satanás es el hombre fuerte de la hacienda que es vencido, desarmado y destruido por Jesús (Hebreos 2:14; Colosenses 2:15). Aun cuando los discípulos fueron enviados para echar fuera demonios, Jesús vio a Satanás caer del cielo como un rayo (Lucas 10:17-20).

b. Su hacienda (o casa) es el Presente Siglo Malo (Gálatas 1:4).

c. Sus bienes son hombres y mujeres, cada uno bajo su poder e influencia en diferentes grados.

7. Así que, las obras del diablo en las vidas de hombres y mujeres se pueden considerar como cualquier cosa que finalmente está en contra del Reino de Dios, por ejemplo, estar endemoniado, lo cual hemos examinado; pecado; todo tipo de enfermedad; muerte; pobreza; algunos elementos y circunstancias adversas; etc.

C. LA SANIDAD ES PERDÓN DE PECADOS

1. En el Siglo Venidero, el perdón de Dios será pleno y completo, creando compañerismo perfecto entre el hombre y Dios (Jeremías 31:33-34). Pero Jesús ya ha venido a quitar el pecado por medio de la iniciación de un nuevo pacto en Su sangre (1 Juan 3:5; Mateo 26:28). Por lo tanto el perdón es un regalo, y con él viene la justicia (rectitud) de Dios la cual nos hace aceptables (2 Corintios 5:21). Esto trae libertad y sanidad a todas las dimensiones afectadas por el pecado: el espíritu, la conciencia, la mente, las emociones, el cuerpo, las relaciones interpersonales, etc. Por ejemplo:

a. El hombre paralítico en Marcos 2:5-12 – el pecado y la parálisis están relacionados.

b. La mujer pecadora en Lucas 7:47-50 – sanidad emocional y social se realizó por medio del perdón.

c. El hombre inválido en Juan 5:1-15 – Jesús le dijo que dejara de pecar o algo más grave le podría pasar. Juan trae equilibrio a esto con el hombre que nació ciego en Juan 9:1-7, y muestra que su ceguera no fue causada por su pecado o el de sus padres, pero fue para la gloria de Dios.

2. Pero Dios quiere que vivamos en la salubridad de este regalo encargándose de que estemos continuamente libres de culpabilidad, condenación, inferioridad, indignidad, falta de perdón hacia otros, resentimiento, odio, etc. (Romanos 8:1, 31-34). Esto se logra creyendo activamente en los regalos de perdón y justicia (rectitud) de parte de Dios; venciendo al «acusador de nuestros hermanos»; y perdonando a otros (Apocalipsis 12:10-11; Mateo 18:15-35).

D. LA SANIDAD ES SER RESTAURADO DE LA ENFERMEDAD

1. Isaías dice que cuando Dios venga con venganza para salvarnos, los cojos saltarán, ojos se abrirán, oídos oirán, los mudos hablarán (Isaías 35:3-6). Esto se cumplió en Jesús. Él vino con ira y compasión, para destruir la obra de Satanás y sanar a los enfermos (Mateo 11:2-6; Hechos 10:38).

2. El estado íntegro del Siglo Venidero llegó al presente Siglo con Jesús sanando todo tipo de enfermedad, aflicción y debilidad. Él sanó a todos los que vinieron a Él. Él sanó a la persona en su totalidad: cuerpo, mente y emociones (Lucas 4:18; Mateo 8:16-17). Esto será examinado más a fondo mientras examinamos el ministerio de sanidad de Jesús.

E. LA SANIDAD ES VIDA DE ENTRE LA MUERTE

1. La vida eterna será la vida del Siglo Venidero con la eliminación de la muerte. Por lo tanto, la muerte se considera como el enemigo del hombre, y la vida eterna como una posesión futura (Apocalipsis 21:4; Marcos 10:17-30; 1 Corintios 15:25-26). En Jesús, la muerte ha sido vencida y la vida eterna ha llegado a ser una posesión presente (Juan 5:24).

2. El regalo de vida eterna es sanidad en el sentido de una resurrección de muerte espiritual; su espíritu es nacido desde arriba con vida del reino y (en espíritu) se hace uno con el Espíritu de Dios (Efesios 2:1-6; Juan 3:3-7; 1 Corintios 6:17; Romanos 6:23).

3. La resurrección de Jesús de entre los muertos abre el camino para la resurrección de nuestros cuerpos en la consumación del Reino de Dios. Por lo tanto, la resurrección del cuerpo es la sanidad definitiva para todo el pueblo de Dios (1 Corintios 15:12-58; Romanos 8:18-25).

4. La resurrección de una persona muerta, como Lázaro y muchos otros, es una señal de la derrota de la muerte y la anticipación de la victoria de la resurrección al final del Siglo. Por lo tanto, debemos esperar, como parte de nuestra sanidad, levantar a los muertos como y cuando Dios lo dirija (Mateo 11:5; 10:8; Hechos 9:36-42).

F. LA SANIDAD ES COMPARTIR LA ABUNDANCIA DE DIOS CON LOS POBRES OPRIMIDOS

1. La abundancia de Dios es revelada plenamente y compartida por todos en el Reino de Dios (Isaías 25:6; Apocalipsis 21:9-22:5). La pobreza, el hambre y la necesidad extrema son parte de la maldición de este Presente Siglo Malo (Génesis 3:17-19; Deuteronomio 28:38-48). Jesús vino predicando buenas nuevas a los pobres oprimidos – para que buscaran y experimentaran el reino de Dios, y lo que necesitaran les sería dado (Mateo 11:5; 6:33; Lucas 6:20; 4:18). El Reinado (gobierno) de Dios rompe el poder de la pobreza en la vida de hombres y mujeres,
enseñándoles a dar a otros en necesidad (Lucas 6:27-38).

2. Este aspecto de sanidad en el Reino que afecta al hombre y a su entorno (técnicamente llamado «redención y elevación») necesita una nota de explicación más extensa por vía de clarificación:

Jesucristo nos libra de la maldición de la ley (Gálatas 3:13), muriendo en pobreza para que podamos compartir Sus riquezas (2 Corintios 8:9). El propósito de Dios, por lo tanto, es de sanarnos de la opresión de la mentalidad de pobreza, librándonos para gozar de y compartir la abundancia de Dios con otros (2 Corintios 9:8-11). La abundancia o la prosperidad es estar libres para dar; tener la habilidad de llenar cualquier necesidad por medio de los recursos de Dios. No significa el almacenar riqueza como los ricos en este mundo. La comunidad cristiana primitiva fue próspera - «...pues no había ningún necesitado en la comunidad...» (Hechos 4:32-37). Esto no sólo se aplica a cosas financieras o materiales, pero a todo aspecto de la vida.

G. LA SANIDAD ES CRECER EN LA COMUNIDAD DEL REINO.

1. Fundir perfectamente a todos en el pueblo de Dios en una familia que adore alrededor del Padre en el Reino de Dios, será la sanidad definitiva. Pero esta sanidad por medio de la identidad y la participación de la comunidad ya ha empezado en Jesús. A través de responder al llamado de Jesús, los Doce llegaron a estar bajo el Reinado (gobierno) del Rey y fueron el comienzo de la comunidad del Reino. Por medio de interacción continua con Jesús y con cada uno de ellos, cambiaron; fueron sanados interiormente y socialmente; crecieron hasta hacerse personas completas. Así Jesús demostró una sociedad alterna.

2. Compromiso e involucrarse en una comunidad que reconoce a Jesús y experimenta el Reinado (gobierno) de Cristo es imperativo para la sanidad. Toda clase de necesidades, por ejemplo, actitudes, complejos, autoestima, problemas emocionales y sicológicos, comunicación y habilidades sociales, etc. , son llenadas por medio del proceso de crecimiento a un estado íntegro, facilitado por un ambiente de relaciones interpersonales de compromiso. La salud de la parte contribuye a la salud del cuerpo entero y viceversa.

3. Esta sanidad que nos lleva a una sociedad alterna (un modelo del Reino de Dios) está basada en el amor sin egoísmo que se puede ver en los dichos de «los unos a los otros». Hemos anotado algunos:

a. «...acéptense mutuamente (los unos a los otros – RVA)» - Romanos 15:7

b. «...que se amen los unos a los otros...» - Juan 13:34

c. «Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas...» - Gálatas 6:2

d. «...sean bondadosos y compasivos unos con otros...» - Efesios 4:32

e. «...instrúyanse y aconséjense unos a otros...» - Colosenses 3:16

f. «...consideren a los demás como superiores a ustedes mismos...» - Filipenses 2:3

g. «Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido...» - 1 Pedro 4:10

H. LA SANIDAD ES REINAR EN VIDA POR MEDIO DE CRISTO.

1. Antes de la caída, Adán gobernaba sobre la tierra reinando como rey bajo Dios. En el Siglo Venidero, Jesús y la Iglesia completamente gobernarán a la tierra otra vez (Isaías 11:1-9; Apocalipsis 22:1-5). El segundo Adán vino y demostró el Reinado (gobierno) de Dios en esta vida ejerciendo gobierno sobre demonios, el pecado, la enfermedad, la necesidad, la muerte, la naturaleza y ciertas circunstancias adversas, por ejemplo, Él maldijo la higuera; alimentó a los 5000; convirtió al agua en vino; etc.

2. El proceso de sanidad en el Reino de Dios es la restauración total, no sólo de la enfermedad y la necesidad, sino al Reino de Dios ahora mismo, Jesús nos redimió de la caída y nos reinstaló a reinar en vida así como lo hizo Él (Romanos 5:17).

3. Dios también nos da el regalo del Espíritu Santo, quien trae el poder dinámico del Reino a nuestras vidas para que seamos personas completas; demostrando la vida del futuro en el presente, y así trayendo sanidad del Reino a todos los que nos rodean (Marcos 9:1; Hechos 1:6-8).

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