Líderes y discípulos

John Wimber

Por John Wimber

Algunos pastores y líderes de iglesias piensan erróneamente que el ministerio se dedica a la retención de las personas. "Hay que asegurarse de que lleguen cada día domingo. Hay que asegurarse de que sigan ofrendando. Tenemos que asegurarnos que sigan escuchando los mensajes. Por sobre todo, tenemos que asegurarnos que no se vayan a ninguna otra parte." Como líderes no estamos para retener a la gente. Estamos para seguirles en el proceso.

Cuando los conocemos por primera vez, algunos son como troncos en bruto, todavía en el bosque. O tal vez están en el aserradero o en camino a la fábrica. Donde sea que los encontramos y como sea el estado en que los encontramos,
nuestra función es traerlos, y con la ayuda de Dios, hacerlos plenamente cristianos. Tenemos que descubrir dónde están las personas en este proceso de madurez y ayudarles a avanzar. El gráfico a continuación muestra el proceso.1

 

El proceso de madurez espiritual

NO-CREYENTE ⇒
CONVERTIDO ⇒ DISCÍPULO ⇒ OBRERO ⇒ LÍDER ⇒
Meta: Meta: Meta: Meta: Meta:
EVANGELIZAR ESTABLECER EQUIPAR EJECUTAR EXTENDER

Como líderes en la iglesia, tenemos poco control sobre quien aparece en nuestras iglesias. Sería agradable formar un "equipo de ensueño" de discípulos capaces, alegres, bien ajustados y dispuestos a hacer todo lo necesario para conformar sus vidas a las enseñanzas de Cristo y su iglesia, y dar el diezmo de sus ingresos.

Lo siento, no es así... a menos que tenga solamente tres personas en su congregación.

Consideremos a los apóstoles. Caminaron con Jesús durante tres años. Lo vieron crucificado. Estuvieron dentro del sepulcro vacío. Aún así, cuando Jesús se les apareció después de su resurrección, a estos mismos hombres Jesús les ordenó "tocar y ver". ¿Por qué? Porque "... aún no creían". Sin embargo, ¡Jesús les dio la Iglesia a estos hombres!

Los pastores y líderes no tienen una selección anual como en los deportes profesionales. El hecho de tener una temporada pésima no le otorga a la Primera Iglesia Bautista, por ejemplo, el derecho de primera elección de los mejores nuevos convertidos. Cuando todo se ha dicho y hecho, el Señor de la mies añade a nosotros los que se convierten... aquellos que él escoge.

 

Hijos espirituales

Los hijos espirituales son como los hijos naturales. Cada uno es una sorpresa. Cuando entran en una relación con Cristo, es como sostener un bebé recién nacido. Tú te regocijas en la nueva vida, pero poco después te das cuenta que alguien tiene que cambiar los pañales y alimentar al bebé. Alguien tiene que proteger al bebé. Cuidar a los bebes es difícil... pero criar a los niños es cuando comienza realmente el trabajo.

De la misma manera, ganar a personas para Cristo es emocionante, pero cultivarlos y amarlos para que lleguen a un estado de madurez cristiano es un trabajo difícil. Pero esto es lo que los líderes hacen.

Desdichadamente, todos los que vienen a Cristo vienen con todo tipo de equipaje emocional y espiritual. En algunos casos tal equipaje hará sumamente difícil la obra de formación espiritual. Vienen enojados, confundidos y golpeados. Algunos han sido destrozados por las dificultades de la vida.

Mucha gente viene de trasfondos religiosos bastante nominales. Hasta pueden desconfiar de la iglesia. Pueden ser individualistas, arrogantes, y soberbios cuando entran por la puerta.

Y esa es la materia bruta con la que trabajamos.

Además, como líderes tenemos lo que parece ser una meta inalcanzable. Describiendo su trabajo por la iglesia, el apóstol Pablo escribió: "...a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre" Colosenses 1.28. Pablo no estaba interesado en presentar a todos razonablemente bien en Cristo. He sido tentado, a veces, a desechar algunas personas. Pero Pablo se dirigió a la meta de presentar perfecto en Cristo a todos aquellos sobre quienes tuvo cualquier grado de influencia.

Pablo escribió que por este propósito trabajaba y se esforzaba. Pero su fuerza no era la de su propia voluntad, sino "la potencia de él (Jesús) la cual actúa poderosamente en mí", Colosenses 1.29. Como indicó a los Filipenses, "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece", Filipenses 4.13. Cuando comiences a trabajar con algunas de las personas que el Señor te va a traer, requerirás de su fuerza.

 

Evaluando discípulos

¿Cómo evaluamos a los discípulos?

Primero, ellos demuestran compromiso mediante servicio. Están dispuestos a hacer cosas. Les ayudamos a entender que estamos llamados a poner nuestras vidas como acto de adoración (Romanos 12.1-2).

Hay hombres y mujeres en La Viña que han viajado por medio mundo docenas de veces, utilizando su propio dinero, para servir a los propósitos de Dios. Aprendieron a servir en la iglesia mucho antes de subir a un avión.

En 1978, Todd Hunter, quien ahora sirve como Director Nacional para la Asociación de Iglesias de La Viña, vino a decirme que quería ir a Wheeling, West Virginia para plantar una iglesia de La Viña. El no tenía ni idea de cómo era Wheeling, pero yo pude ver el fuego en sus ojos. Su esposa, Debbie, también estaba comprometida a hacerlo. Pude ver energía y liderazgo en ellos.

Entonces, para comenzar lo hice difícil para ellos, dándoles tareas arduas. "Vé al hospital y ora por los enfermos", ¿Piensas que las enfermeras le dieron la bienvenida a un joven de veintidós años de edad que quería imponer manos
sobre la gente? Pero logró entrar y en el transcurso del tiempo muchas personas fueron tocadas y bendecidas. Eventualmente, algunos comenzaron a llegar a la iglesia. Algunos hasta fueron sanados. Luego dije: "¿Por qué no comenzáis una célula?" De pronto descubrí que ya tenían floreciendo un grupo, y que había personas convirtiéndose. Este joven aprobó cada reto que le di.

Finalmente, el Espíritu Santo dijo que ya era tiempo de que saliera. Yo sabía que lo podía enviar, no por lo que él sabía, sino porque había demostrado su compromiso mediante servicio.

 

Amar a la iglesia

La segunda medida para evaluar discípulos es si la vida de la iglesia es el centro de su vida. Amar a Cristo es solamente una parte del todo. También tenemos que amar lo que él ama, que es la iglesia entera. Los discípulos aman la iglesia porque Dios ama a la iglesia. Él no mira desde los cielos, viendo divisiones de iglesias, sino a una novia que se prepara para el matrimonio con su Hijo. La iglesia es la única cosa por la cual Jesús vuelve.

Si las personas que llegan a nuestras iglesias se conectan con Jesucristo, puede o no que se queden. Pero si se conectan con Cristo y con otros hermanos en Cristo, es probable que se queden, a menos que el Señor les lleve a otro lugar.

Hace muchos años, C. Peter Wagner y yo viajamos a diferentes iglesias en consulta con la Asociación Evangelística Fuller. Debo haber oído a Peter más de cien veces, "si viviera en esta ciudad, yo vendría a esta iglesia". Cada vez que lo decía era sincero. El ama a la iglesia en toda su expresión multifacética. Peter se sentaba y lloraba en varios cultos de adoración a los que asistimos. Yo pensé que lloraba de vergüenza. Finalmente, me di cuenta que era de gozo.

La tercera medida por la que evaluamos a los discípulos, es por la manera en que piensan. Seguir a Jesús debe afectar los patrones de nuestro pensamiento. ¿Piensan ellos como discípulos? Los fundamentos del evangelio llegan a ser tan importantes en la vida espiritual del discípulo comprometido como lo son el corazón y los pulmones en su cuerpo físico. El gráfico adjunto ilustra las diferencias entre aquellos que tienen una fe madura y los que tienen una fe inmadura.2

Queremos engendrar en nuestros discípulos una profunda espiritualidad que rechace un triunfalismo fácil. Los discípulos se dan cuenta que habrán tiempos difíciles en el futuro y que el peregrinaje en el que nos encontramos está lleno de dolor, dificultades, y de las embestidas del enemigo. También ellos aprenden que podemos beneficiarnos de las pruebas. Desde mi perspectiva de lectura de la Biblia (y de la historia de la iglesia), el cristianismo no garantiza el cielo aquí en la tierra. Es cierto que vamos al cielo, pero puede que pasemos por el infierno aquí.

La madurez no proviene automáticamente del paso de los años. Algunas de las personas con quienes trabajamos serán más jóvenes espiritualmente que su edad cronológica. Una oración que uso con frecuencia es: "Señor permíteme madurar antes de que envejezca."

 

Creencias de los cristianos inmaduros y de los cristianos maduros

Fe inmadura Fe adulta y madura
Los buenos cristianos no tienen dolor ni desilusión.
 
Dios utiliza nuestro dolor y desilusión para hacernos mejores cristianos.
 
Dios ayuda a los que se ayudan a sí mismos.
 
Dios ayuda a quienes admiten su propia impotencia.
Dios quiere hacernos felices. Dios quiere transformarnos a la imagen de Jesús.
La fe siempre nos ayuda a explicar lo que Dios hace (las cosas siempre saldrán bien). La fe nos ayuda a permanecer bajo la soberanía de Dios, aún sin tener idea de lo que Dios hace.
Mientras más nos acerquemos a Dios más perfectos llegaremos a ser. Mientras más nos acerquemos a Dios más consciente somos de nuestra propia pecaminosidad.
Los cristianos maduros tienen las respuestas. Los cristianos maduros pueden tratar honestamente con preguntas difíciles porque confían que Dios tiene las respuestas.
Los buenos cristianos siempre son fuertes. Nuestra fuerza se encuentra en admitir nuestra debilidad.
Asistimos a la iglesia porque nuestros amigos están allí, tenemos excelentes líderes y nos beneficia mucho. Asistimos a la iglesia porque pertenecemos al cuerpo de Cristo.

____________________

1 de Barry St. Clair, fundador y director de Reach Out Ministries en Atlanta, Georgia, USA.

2 Gráfico diseñado por Duffy Robbins por presentación en el Youth Specialties National Resources Seminar, 1992, uso autorizado.

 

_________________________

Síguenos en Facebook

AdjuntoTamaño
Líderes y discípulos.pdf24.78 KB