Necesitamos revelación para conocer el PODER de Cristo en nosotros

Jorge Himitian

Por Jorge Himitian

Pido también que les sean iluminados los ojos del corazón para que sepan a qué esperanza él los ha llamado, cuál es la riqueza de su gloriosa herencia entre los santos, y cuán incomparable es la grandeza de su poder a favor de los que creemos. Ese poder es la fuerza grandiosa y eficaz que Dios ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a su derecha en las regiones celestiales,

Efesios 1.18-20                        

El mismo poder con el que el Padre resucitó a Jesús, y lo exaltó por encima de todo y de todos, es el poder que nos ha dado a nosotros.

¡Tenemos en nosotros el poder de la resurreccuión; el poder de una vida indestructible; el poder que venció al pecado, a la muerte a los principados y potestades; el poder que crucificó a nuestro viejo hombre! ¡Aleluya, aleluya y aleluya!

Sin embargo, para muchos la vida cristiana es como querer avanzar contra la corriente en un bote a remos. Si a esa clase de cristianos le preguntáramos si la vida cristiana es fácil o difícil, nos responderían: ¡Difícil!

En parte tienen razón. Es muy difícil perdonar al que nos ofende, amar al que nos trata mal, vencer las tentaciones, estar siempre gozosos, cuando queremos hacer todo eso con nuestras propias fuerzas.

A otros, la vida cristiana les resulta como navegar en un velero, siempre dependiendo de factores externos para avanzar. A veces los vientos son favorables y otras, no. Cuando están en una reunión bendecida, o concurren a un retiro espiritual en el que se percibe la visitación de Dios y sopla el viento del Espíritu, todo parece irles fácil y bien.

Pero, según la luz que arroja la palabra de Dios, la vida cristiana no se parece a un bote a remos ni a un velero, sino a una lancha con motor fuera de borda. Ese tipo de lancha no depende del esfuerzo personal para avanzar ni de las circunstancias exteriores, sino que es impulsada por un poderoso motor, una fuerza interior que la lleva contra viento y marea. Esa es la verdadera figura de la vida cristiana. Dios nos proveyó todo el poder que necesitamos para andar todo el día en victoria cada día y bajo cualquier circunstancia, por más adversa que esta pueda llegar a ser. ¡Aleluya!

 

... para con nosotros los que creemos ...

Ese motor no opera en nosotros automáticamente. Hay una llave que lo enciende y lo mantiene encendido. Esa llave es la fe. Por eso dice: para con nosotros los que creemos. Algunos, habiendo recibido el bautismo del Espíritu Santo, tienen el motor apagado y siguen esforzándose con los remos; es decir, tratan de hacer la voluntad de Dios con sus propias fuerzas. Por eso la vida cristiana les resulta tan difícil y pesada.

 

Citado del libro El proyecto del Eterno, Efesios en 12 semanas, de Jorge Himitian (Editorial Logos).

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