Para ver la gloria de Dios

Para ver la gloria de Dios

¿Querés ver la gloria de Dios?

Dios está despertando a su iglesia en este tiempo, y este despertar está produciendo un anhelo ferviente por ver la gloria del Señor. Deseamos con todo nuestro corazón experimentar el poder de Dios en nuestra vida, y es el Espíritu Santo quién está trayendo este mover entre nosotros. Y muchas veces no sabemos como lograr ver la gloria de Dios y nos preguntamos “¿Qué tengo que hacer?

Jesús, intercedió por nosotros al Padre con ésta oración:

“Padre, quiero que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy. Que vean mi gloria, la gloria que me has dado porque me amaste desde antes de la creación del mundo.” (Juan 17.24)

Hay dos cosas que Jesús le pide al Padre en éste versículo:

  1. Los que me has dado estén conmigo donde yo estoy:
    Si queremos ver la gloria de Dios, lo primero que debemos hacer es estar con Él en intimidad, conocer su corazón, pasar tiempo a solas con Dios, disfrutar su presencia, conocerlo más, escuchar su voz.
    Jesús anhela que estemos con Él, donde él está, ¿dónde está Jesús? Él está sentado a la diestra de Dios Padre, reinando con poder y majestad, está en un lugar de autoridad, esto nos habla también de posicionarnos como hijos de Dios y herederos.
     
  2. Que vean mi gloria, la gloria que me has dado...
    ¿Qué es ver la gloria de Jesús? Es ver la manifestación de su presencia, ver su triunfo, ver su señorío, ver su victoria sobre el mundo y sobre las tinieblas.
    ¡Jesús quiere que sea posible para nosotros ver su gloria!

Moisés hablaba con el Señor cara a cara, como quién habla con un amigo (Éxodo 33:11).

Esa intimidad que experimentaba se reflejaba en su rostro... “por haber hablado el Señor, de su rostro salía un haz de luz” (Éxodo 34.29). Por éste motivo él tenía que cubrirse con un velo porque su rostro resplandecía (Éxodo 34.35).

Aunque esto nos parezca tremendo, en 2 Corintios 3.7-9, nos habla de “la gloria del nuevo pacto”, y dice que los israelitas no podían mirar la cara de Moisés debido a la gloria que reflejaba en su rostro, la cual ya se estaba extinguiendo, ¿no será más glorioso el ministerio del Espíritu?

Dios espera que todo lo que vivamos en éste tiempo sea más glorioso que lo que vivió Moisés, 2 Corintios 3.12-13 dice:

“Así, que como tenemos tal esperanza, actuamos con plena confianza.
No hacemos como Moisés, quien se ponía un velo sobre el rostro para que los israelitas no vieran el fin del resplandor que se iba extinguiendo.”

Ahora, cada vez que tenemos intimidad con nuestro Dios, podemos ser transformados a su semejanza, o sea parecernos más a Él, y reflejar su gloria, ésta es una gloria que no se extingue, sino que crece cada vez que nos acercamos a Él.

“Así, todos nosotros que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu. (2Corintios 3:18)

Te bendigo!

Nilda Barros

Nilda Barros