Sanidad: El ministerio de sanidad de Jesús

John Wimber

Por John Wimber

Dondequiera que Jesús fue, funcionó como un sanador. Cuarenta y un instantes distintos de sanidad física y mental están registrados en los cuatro evangelios, pero esto de ningún modo representa el total. Muchas de estas referencias resumen las sanidades de grandes números de personas. Los relatos descritos en detalle son sencillamente los instantes más dramáticos del ministerio de sanidad de Jesús. Hacia el final de su relato de la vida y ministerio del Salvador, el apóstol Juan escribe:

«Jesús hizo muchas otras señales milagrosas en presencia de Sus discípulos, las cuales no están registradas en este libro. Pero estas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer en su nombre tengan vida eterna... Jesús hizo también muchas otras cosas, tantas que, si se escribiera cada una de ellas, pienso que los libros escritos no cabrían en el mundo entero.» (Juan 20:30-31; 21:25)

Casi una quinta parte de los evangelios es dedicada al ministerio de sanidad de Jesús y la discusión que ella ocasionó. De 3.779 versículos en los cuatro evangelios, 727 se relacionan específicamente con la sanidad de enfermedad física y mental y con la resurrección de los muertos. Con la excepción de una discusión de milagros en general, la atención dedicada al ministerio de sanidad de Jesús es mucho mayor a la que es dedicada cualquier otra clase de experiencia. Es sorprendente comparar el énfasis sobre sanidad física y mental con la poca atención prestada a la sanidad moral. En la siguiente representación gráfica, los 41 relatos de sanidades de Jesús registrados en los evangelios son organizados. Por favor noten la diversidad, la naturaleza múltiple y la prominencia que los escritores de los evangelios le dieron a este ministerio. En esta sección primeramente examinamos unos principios y patrones claves en la obra sanadora de Jesús. Entonces Su método y motivación básica son examinados – Su relación con el Padre.

 

I. EL MINISTERIO DE SANIDAD DE JESÚS: RESUMEN

Claves:

A. Echó fuera demonios
B. Palabra fue hablada
C. Tocado por Jesús
D. Oración de otro
E. Fe de otro
F. Predicación de Jesús
G. La fe de la persona
H. Jesús movido por compasión
I. La persona toca a Jesús
J. Enseñanza de Jesús

 

II. ALGUNOS PRINCIPIOS Y PATRONES BÁSICOS EN LA OBRA SANADORA DE JESÚS

A. Jesús empezó a sanar después de Su bautismo y Su unción sin medida del Espíritu Santo (Lucas 3:21-22; 4:1-19; Juan 3:34). Él liberó a todos los que vinieron a Él de toda clase de enfermedad (Marcos 7:31-37), posesión demoníaca y efectos relacionados (Mateo 17:14-21), y muerte física (Juan 11:43-44).

B. Los escritores de los evangelios frecuentemente observaron que las obras sanadoras de Jesús fueron motivadas por compasión y piedad de los enfermos. Él tuvo compasión de las multitudes (Mateo 9:36; 14:14), como también tuvo piedad de los dos mendigos ciegos (Mateo 20:34). Parecía más capaz de sanar en la presencia de fe en Él y en Su poder de sanar. Él fue especialmente movido por «gran fe» (Mateo 8:5-13). Sobrenaturalmente observó la fe de los que «cargaban la camilla» al llevar al paralítico (Mateo 9:2).
Muchas otras ilustraciones son: los hombres ciegos (Mateo 9:28-31); la mujer con hemorragias (Marcos 5:24b-34); el padre del niño demoníaco (Marcos 9:14-29). Él no fue tan efectivo en su propio pueblo (Lucas 4:23-28; Marcos 6:1-6*) donde no hubo una demostración de fe en quien era. Jesús a veces sanó cuando solo Él creía, pero Él claramente fue limitado por un ambiente de incredulidad (fe negativa). Él no pudo hacer ninguna maravilla en Nazaret (Marcos 6:1-6; Lucas 4:23-28), y tuvo que guiar al hombre ciego fuera de Betsaida para sanarlo (Marcos 8:23). Jesús parece haber sanado en todo tiempo, pero a medida que Él fluía con el Espíritu, aparentemente reconocía momentos en que el Espíritu estaba especialmente listo para moverse en poder, por ejemplo, «...el poder del Señor estaba con Él para sanar a los enfermos...» (Lucas 5:17).

C. Él siempre estuvo dispuesto a sanar a los que venían a Él con fe como lo hicieron el leproso (Mateo 8:1-4); el centurión y su siervo (Mateo 8:5-13); y la mujer sirofenicia y su hija (Marcos 7:24-30). Frecuentemente el Señor sanaba mucha gente, una tras otra, en reuniones o asambleas grandes (Mateo 4:23-25; 14:13-14; 15:30-31), pero no hacía milagros para los que sólo querían probarle o ser entretenidos, por ejemplo, los escribas y fariseos (Mateo 12:38-42). ¡Resistencia por cualquier razón a sanar a los necesitados entristecía al Señor! Dos ilustraciones son el hombre con la mano paralizada el día de reposo (Marcos 3:1-6) y la mujer con el espíritu de enfermedad que también fue sanada el día de reposo (Lucas 13:10-17).

D. Nuestro Señor usó muchos patrones y métodos en la sanidad. A veces fue un toque como con la suegra de Pedro (Mateo 8:15); otras veces fue una oración como con Lázaro (Juan 11:41-42).
Muchas veces hablaba una palabra de mandato como «¡Ve!» al centurión (Mateo 8:5-13); «...levántate...» al paralítico (Lucas 6:6-10); y «¡te ordeno que te levantes!» al hijo de la viuda en Naín (Lucas 7:11-17). A veces Su patrón incluía un toque y un mandato como con el leproso (Lucas 5:12-16). Otras veces fue alguien tocándole a Él, como los «muchos» en Mateo 14:34-36; y la mujer con hemorragias en Lucas 8:42b-48. En otras ocasiones Él usó saliva o barro (el sordomudo – Marcos 7:33; el ciego – Marcos 8:23; el ciego Juan 9:6-7). Muchas veces requería que las personas por las que se oraban realizaran algún acto de fe. Algunos ejemplos son: «Extiende la mano» al hombre con la mano paralizada (Lucas 6:6-10); «Ve y lávate...» al hombre ciego (Juan 9:7); y «Vayan a presentarse a los sacerdotes» a los diez leprosos
(Lucas 17:11-19).

E. Jesús sanaba en público con más frecuencia, aunque a veces Él se retiraba (especialmente en ambientes negativos) y sanaba en privado, como en el caso de la hija de Jairo (Marcos 5:39-43); el hombre ciego de Betsaida (Marcos 8:23); y la suegra de Pedro (Lucas 4:38-39). A menudo Él hacía preguntas acerca de la sanidad, indicando que 1) mientras que a veces recibía palabras de conocimiento, otras veces no; 2) quería enfocarse exactamente en el blanco. Él le preguntó al hombre ciego, «¿Puedes ver ahora?» (Marcos 8:22-26). Al endemoniado geraseno le preguntó, «¿Cómo te llamas?» (Marcos 5:1-13). Al padre del niño endemoniado le preguntó, «¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?» (Marcos (:14-29). A Bartimeo le preguntó, «¿Qué quieres que haga por ti?» (Marcos 10:46-52). Jesús frecuentemente dirigía a los que sanaba a conseguir pruebas médicas (Levítico 13:49; 14:2-32), y fue positivo acerca del trabajo de médicos. Algunos ejemplos son: el leproso (Mateo 8:1-4); los diez leprosos (Lucas 17:14); necesidad de un médico (Marcos 2:17). Para información adicional vean Sanidad y Cristianismo (Healing and Christianity) por Morton Kelsey 1973, pp. 33-45.

F. A veces Jesús tuvo que orar más de una vez para que la persona necesitada fuera sanada, por ejemplo, el hombre ciego de Betsaida (Marcos 8:22-26). Él continuó a orar por el endemoniado geraseno (Marcos 5:8). La palabra que se traduce «le había dicho» (NVI) (o «le decía» - RVA) es elegen, es un indicativo activo imperfecto. La clase de acción que tiene el verbo es de acción continua. Frecuentemente Él liberaba los endemoniados y los sanaba de efectos relacionados usando varios patrones. Él demandaba el nombre del demonio en Marcos 5:1-13; exigió silencio de los demonios en Lucas 4:31-37; 40-41; y los echaba con una orden en Lucas 4:35-36. Finalmente, Él emitió advertencias fuertes en contra de llamar a sanidad hecha en Su nombre y por Su Espíritu como demoníaco en origen. Tales palabras blasfemarían al Espíritu y lo podría inducir a la ira permanente, por ejemplo, la blasfemia del Espíritu de parte de los fariseos (Marcos 3:20-30).

 

III. LA MOTIVACIÓN Y EL MÉTODO BÁSICO DE SANIDAD DE JESÚS Y SU RELACIÓN CON EL PADRE

Jesús, el eterno Hijo de Dios, se hizo carne. El secreto de la vida sin pecado de Jesús y de Su ministerio milagroso está ligado a Su relación con el Padre. Aunque era Dios, Jesús obtenía Su poder de una relación íntima y de niño con el Padre en el cielo. La habilidad de escuchar lo que Dios está diciendo, de ver lo que Dios está haciendo y de moverse en el terreno de lo milagroso llega a medida que un individuo desarrolla la misma intimidad con el Padre y dependencia en Él. ¿Cómo hizo Jesús lo que hizo? La respuesta se encuentra en Su relación con el Padre. ¿Cómo haremos las «obras mayores que estas» que Jesús prometió? – Descubriendo la misma relación de intimidad, sencillez y obediencia. Juan, el discípulo quien Jesús amaba, muestra la naturaleza de esta relación y como el ministerio de Jesús fluía de ella.

A. Juan 1:1, 14

1. Su relación con el Padre era desde el principio.

2. Se nos ha sido demostrado en la tierra.

B. Juan 3:10-13, 32-35

1. Jesús habla de lo que conoce, o sea, fluye de Su experiencia con el Padre.

2. Por medio de esta relación Él recibe «el Espíritu sin restricción,» o sea, Su poder para sanar fluye de la relación con el Padre y el Espíritu (Lucas 4:1-18).

C. Juan 5:17-21

1. Él trabaja junto con el Padre.

2. Él no hace nada bajo Su propia iniciativa.

3. Él actúa y habla sólo lo que Él literalmente ve y oye del Padre, o sea, Jesús vive bajo el principio de revelación explícita y obediencia implícita.

D. Juan 7:15-18, 46

1. Jesús trabaja para la gloria del Padre, no la suya.

2. De esta relación fluye gran autoridad en todo lo que Jesús dice o hace. «El Padre ama al Hijo, y ha puesto todo en Sus manos.» (Juan 3:35)

3. Sus palabras eran espíritu y vida (Juan 6:63).

E. Juan 8:16, 26-29, 38

1. La relación está edificada sobre confianza absoluta y
compromiso.

2. Jesús siempre hace lo que agrada al Padre.

3. Por lo tanto, constantemente están en presencia del otro gozando de la interacción, o sea, la vida de oración de Jesús fue una parte integral de la relación. «Él, por Su parte, solía retirarse a lugares solitarios para orar.» (Lucas 5:15-16)

F. Juan 10:30, 37-38

1. Jesús y el Padre son uno, o sea, íntimos como en el matrimonio (1 Corintios 6:16-17).

2. La credibilidad de Jesús depende en si hace las obras de Dios (milagros).

3. Así que, milagros validan la relación – el morar mutuamente el uno dentro del otro de Jesús y el Padre.

G. Juan 14:5-21

1. Felipe había estado con Jesús* pero no lo* había llegado a conocer.

2. La íntima naturaleza del Padre y el Hijo conociéndose, o sea Jesús modeló perfectamente al Padre.

3. El proceso es a través del Padre, quien tiene la prerrogativa y la iniciativa (v. 10), morando dentro, o sea, Jesús tiene:

a. Revelación interna o pensamientos de Dios

b. Entonces Él los habla como palabras de Dios

c. Y ellas crean obras de Dios

4. Debemos creer en Jesús y experimentar la misma relación con Él por lo que Él mora dentro de nosotros por Su Espíritu, y entonces nosotros:

a. Oímos Sus pensamientos

b. Hablamos Sus palabras

c. Hacemos Sus obras – ¡y aun mayores!

5. Jesús dijo, «. . .Como el Padre me envió a mí, así los envío a ustedes.» (Juan 20:21)

_________________________

Síguenos en Facebook