Sanidad: Enseñanzas y textos problemáticos

John Wimber

Por John Wimber

Es natural que surjan preguntas a medida que un individuo continúa a moverse hacia un ministerio que incluye orar regularmente por los enfermos. Muchas veces preguntas pueden detener una persona de empezar a orar por sanidad. A veces preguntas no resueltas pueden inmovilizar una persona con temor. Preguntas deben ser enfrentadas y contestadas directamente. Un individuo que genuinamente quiere respuestas a sus preguntas relacionadas a la sanidad, no tiene nada que temer de un estudio cuidadoso de las Escrituras. En esta sección importante, ocho de las «enseñanzas problemáticas y textos problemáticos» planteados más comúnmente son examinados claramente. Un entendimiento completo de cómo se puede tratar con estos desde una perspectiva bíblica grandemente realzará la confianza de la persona de que la sanidad es en verdad una parte importante de la vida de un cristiano.

I. ENSEÑANZAS Y TEXTOS PROBLEMÁTICOS

A. ¿Se sanan todos?

1. Jesús sanó a todos los que vinieron a Él (Mateo 4:24; 8:16; Lucas 6:18-19). Obviamente hubieron tiempos especiales de unción, por ejemplo, «Y el poder del Señor estaba con Él para sanar a los enfermos.» (Lucas 5:17) Dense cuenta también de la sombra de Pedro y los pañuelos de Pablo donde todos fueron sanados (Hechos 5:15-16; 19:11-12). Sin embargo, Jesús sólo sanó un hombre, no todos, en el estanque de Betzatá, un tipo de hospital (Juan 5:1-20) Su explicación en el contexto es que Él sólo hace lo que Él ve al Padre hacer.

2. Así que, no todos son sanados, aunque nuestro deseo es que todos sean sanados.

B. ¿Sucede toda sanidad inmediatamente?

1. La mayoría de sanidades registradas en el Nuevo Testamento sucedieron inmediatamente (Marcos 1:31, 42). Sin embargo, Jesús tuvo que orar dos veces por un hombre ciego después que este vio hombres como árboles caminando (Marcos 8:22-26).

2. Además, hay ocasiones cuando sanidades físicas son progresivas por que necesidades emocionales y otras necesitan ser llenadas primero (Santiago 5:14-16).

C. ¿Qué acerca del uso de medicina?

1. En 2 Crónicas 16:12 – Asá recurrió a los médicos en su enfermedad y no al Señor. Esto no significa que uno no debe ir a un doctor. Los médicos en esos días hacían uso de prácticas
ocultas.

2. Se consideraba que aceite y saliva tenían cualidades sanadoras y fueron usadas por Jesús y sus discípulos en sus sanidades (Juan 9:6; Marcos 7:33; 8:23; 6:13).

3. Timoteo fue animado a usar un poco de vino para su estómago por sus beneficios medicinales (1 Timoteo 5:23).
Nota: si los elementos poseían cualidades sanadoras o no, no viene al caso. El hecho es que Jesús no evitó la asociación con la medicina; de hecho, parece que lo sancionaba.

4. Por lo tanto, no es incorrecto usar medicina. Dios es la fuente de la sanidad, pero usa medios variados.

D. ¿Qué de morirse?

1. Debemos aceptar que hay un momento para morir: «. . .está establecido que los seres humanos mueran una sola vez. . .» (Eclesiastés 3:2; Hebreos 9:27). No pueden controlar el tiempo en que Dios los lleve. Sin embargo, no tienen que morir antes de tiempo por causa de pecado, enfermedad y juicio (1 Corintios 11:30).

2. La enfermedad no tiene que ser la causa de muerte, y aun entonces, Jesús tiene control sobre la muerte y puede levantar a los muertos; por ejemplo, cuando Jesús oyó de la enfermedad de Lázaro, Él dijo que no resultaría en muerte y se quedó dos días extras donde estaba. Cuatro días después de la muerte, Jesús levantó a Lázaro a la vida (Juan 11:1-6, 38-44). Por lo tanto, necesitamos reconocer cuando una enfermedad es de muerte y
ministrar consuelo y valor a los moribundos (2 Samuel 12).

E. ¿Es la enfermedad siempre causada por pecado?

1. El Antiguo Testamento enseña que hay una relación directa entre el pecado y la enfermedad (Deuteronomio 28:15, 21-22), mientras que el Nuevo Testamento enseña del poder sanador de Jesús sobre las obras del diablo (Hechos 10:38).

2. El hombre ciego en Juan 9 no tuvo el problema por que él o sus padres pecaron, sino para que las obras de Dios se manifestaran en él.

3. La experiencia del estanque de Betzatá enseña que estar inválido vino a través de pecado en el caso del hombre a quien Jesús sanó (Juan 5:14).

4. Por lo tanto, aunque al fin y al cabo la enfermedad viene por causa de la maldición del pecado, no todas las enfermedades son causadas por pecados específicos.

F. ¿Qué de los creyentes que no se sanan?

1. Pablo tuvo una aflicción del ojo, la razón por qué no es mencionada (Gálatas 4:13-16). La espina en la el carne de Pablo (2 Corintios 12:7-10) no fue enfermedad, pero del contexto y del antiguo Testamento es claro que fue la oposición de otras personas (Josué 23:13; Jueces 2:3; Números 33:55).

2. Dejaron a Trófimo enfermo en Mileto sin ninguna explicación real (2 Timoteo 4:20). Epafrodito estuvo enfermo y casi se murió, pero Dios tuvo misericordia (Filipenses 2:26-27). Timoteo tenía una debilidad persistente en su estómago. Pablo le recetó un poco de vino (1 Timoteo 5:23).

3. Cuando estén orando por alguien que no ha sido sanado, algunas de las siguientes áreas deben ser revisadas: falta de perdón; necesidades emocionales; incredulidad o no ser fiel; o resistencia a Dios.

G. ¿El sufrimiento y la enfermedad son de parte de Dios?

1. La enfermedad y el sufrimiento en la vida cristiana no son sinónimos. No hay ninguna indicación en las Escrituras que el sufrimiento significa o incluye la enfermedad. Cristo nunca estuvo enfermo, pero sufrió persecución (Hechos 10:38, Cf., Filipenses 1:29).

2. Si nos acercamos más a Dios por causa de la enfermedad, la virtud se halla en la bondad de Dios que nos guía al arrepentimiento y la aceptación, en vez de en lo que la enfermedad ha hecho (Romanos 2:4 Cf., 1 Corintios 11:29-32).

3. La naturaleza de Dios es sanar, no para enseñarnos por medio de la enfermedad. La enfermedad no es benéfica por lo general; por ejemplo, el hombre inválido en Juan 5 se hizo un amigo de su enfermedad y fue robado por 38 años.

4. Sufrimiento innecesario en niños inocentes y en gente desamparada no se le pude culpar a «Dios, quien es amor». La maldición del pecado en el mundo resulta en guerra constante, hambre, necesidad, etc. Algunas veces el efecto de los pecados de los padres está presente en la sangre de la familia hasta la tercera y cuarta generación (Salmos 55:5; Éxodo 34:6-7; Juan 10:10).

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