Una redefinición de la tarea pastoral

Bill Hamon

Por Bill Hamon

Sin embargo, la posición que ahora se le designa al pastor de una iglesia será redefinida. Los que ocupen esa posición funcionarán más como el entrenador de un equipo deportivo que como el dueño de él. El entrenador sabe que su llamado es enseñar, entrenar y equipar a cada miembro del equipo para alcanzar su mayor potencial. Tiene que descubrir para cuál posición cada miembro está mejor calificado. Desarrolla las destrezas de cada jugador mientras que, al mismo tiempo, los unifica para que jueguen como un sólo equipo. Su objetivo no es sólo divertirse, sino disfrutar haciendo cada uno su parte mientras juega para ser ganador por encima de toda oposición.

El dueño está más concentrado en que el equipo gane para poder atraer màs participantes que paguen. Está preocupado en figurar en la nómina, obtener ganancia y construir estadios más grandes. Muchos de los predicadores de hoy se desempeñan más como dueños del equipo que como sus entrenadores. Los dueños están interesados en tener un equipo ganador que atraiga grandes multitudes para lograr una audiencia cada vez mayor. El entrenador desea que los números entren, para poder tener un equipo cada vez mejor. El dueño está en el juego de los números para tener una mayor audiencia que lo haga más exitoso. El entrenador está interesado en equipar a cada jugador de su equipo para desarrollar su mayor potencial. La Reforma Apostólica hará que los líderes y pastores de las iglesias estén más comprometidos en levantar un ejército de santos preparados, que atraer una audiencia de espectadores y fanáticos que pagan.

Citado del libro Los futuros movimientos de Dios, de Bill Hamon (Editorial Peniel).

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